domingo, 7 de abril de 2013

Lilia Rosa López, la voz de Cuba




(Entrevista que nos concediera en la radio revista RP 105 de Radio Progreso, La Onda de la alegría)
   De pequeño, recuerdo una sensual y bella voz que me llegaba desde Radio Progreso a través  aquel añejo radio Rodina, en la sala de mi casa.
   Ya de joven, amante empedernido de la radio, descubrí la seña de Radio Habana Cuba, y aquella voz seguía cautivándome con su calidez y musicalidad inigualable.
   En la identificación de la emisora internacional, estaba la que para mí ya era “La voz de Cuba”, porque se repetía una y otra vez en la radio y televisión nacional.
   ¡Quién me iba a decir a mí, que en el 90 aniversario de la radio cubana, tuviera la posibilidad de compartir los micrófonos con ella, y sustituirla, a petición suya, en uno de los noticiarios de la radio nacional!
   Cada domingo tengo la dicha de presentarla en una de las secciones de la radio revista RP 105, y hay que estar en la piel y el corazón de un profesional de la palabra, para conocer lo que se siente al vivir estos momentos junto a Lilia Rosa López.
  Premio Nacional de la Radio 2007, santaclareña, pertenece a la Comisión Nacional de Evaluación, muy exigente, pero a la vez muy justa en las calificaciones,  voz del espacio televisivo de efemérides diarias, “Este día”, y voz exclusiva de la emisora de la familia cubana, en espacios como Serenata mexicana, Por nuestros campos y ciudades, Discoteca popular, En vivo y directo, Tríos en la noche, La poesía, o Mi rinconcito…
    Premio Violeta Casal de Locución, ¿Qué significa para usted este reconocimiento?
      Como todos los reconocimientos, para cualquier persona, significa muchísimo, que reconozcan la labor que tú realizas diariamente, pues es siempre un privilegio, se recibe con mucho agrado,  este específicamente lleva el nombre de Violeta Casal, que para mí tiene una significación especial, porque la conocí personalmente, tuve la satisfacción de trabajar junto a ella durante algunos años, en Radio Habana Cuba, conocí de su gran sensibilidad, desde el punto de vista artístico, desde el sentido de la humanidad, y además porque fue una compañera muy valiente, ya que como todos conocemos, fue la locutora de la Radio Rebelde, que fundara el Comandante Ernesto Guevara en La Sierra, y esa voz la conoció todo el pueblo de Cuba, antes y después del triunfo de la Revolución.
  Pronunciar el nombre de Lilia Rosa López, es decir entrega total en cuerpo, sangre y alma a la locución,  ¿Qué importancia en su vida, a esta abnegada labor artística?
      Como tú dices, sí he dedicado lo mejor de mi vida a la locución,  es importante porque los locutores llevamos un mensaje a la radio audiencia, casi desde que comencé en Radio Habana Cuba, tuve los elementos suficientes para tener la certeza de que nuestros mensajes llegan a rincones que tú ni siquiera imaginas que pudieran llegar, de nuestro planeta...,  recibir cartas desde muchos lugares del mundo, y eso es muy importante para un profesional, de ahí a que yo conceda tanta importancia a que el mensaje que tú emites, llegue de la mejor manera, con la claridad, la veracidad, y he trabajado por eso durante muchos años, he tratado de perfeccionar lo mejor posible, y para ello he estudiado periodismo, magisterio, idiomas, lingüística, y estudié con los profesores de Santiago de Cuba, Vitelio Ruíz y Eloina Millares, con quienes trabajamos Gladys Goizueta, Luis Alarcón, durante varios años de la década de los 80, que ellos venían a impartir clases a La Habana, y fueron años muy bonitos, que aprendimos mucho con ellos, y como le concedo tanta importancia al trabajo, lo desempeño con mucho amor, con mucha dedicación, desposeída de todo interés material, y aún hoy realizo para Mundo Latino algunos trabajos por los que no percibo dinero alguno, porque lo comencé con ellos hace 40 años, cuando aún no era Mundo Latino, donde se realizaban menciones, trabajos periodísticos importantes, y entonces eso fue en la época del trabajo voluntario, y cuando pasan a ser lo que son hoy, me pudieron llevar los papeles para pagarme, y dije que no, ya que no me parecía lógico que después de cuarenta años trabajando desinteresadamente,  me pagaran.
   He conocido que a usted le interesó siempre el arte del canto. Háblenos de ello.
      Ya no canto, pero sí oigo mucha música, y me hubiera gustado mucho grabar un disco, ya profesionalmente, y no como cantante, ya que no me considero como tal, pero sí tengo mi carné, y sí, yo me examiné como cancionera en los años 60, fui muy atrevida al hacerlo, y el tribunal lo integraron La pequeña Aché, (Mercedita Valdés), Miguel Ángel Ortiz, quien fuera llamado La Media Voz de Cuba, Miguel Enríquez, y el pianista que me acompañó fue Candito Quintana.

   Usted es ejemplo cuando se va a hablar de buena locución, de profesora desprendida a la hora de transmitir sus enseñanzas, no solo en el buen decir, sino en la disciplina diaria, en la vida misma.
Lilia Rosa y Radio Habana Cuba, y Lilia Rosa y Radio Progreso.
      Trabajé durante 20 años en la emisora internacional, la emisora todavía continúa identificándose con mi voz y la de Alcorta, y por razones personales de la atención de mis hijos, y los horarios que tenía que trabajar, pues tuve que desvincularme algún tiempo de Radio Habana Cuba, y continué realizando durante muchos años, algunos programas, sin que me pagaran nada a cambio, ya que eran espacios que ellos consideraban eran míos, ya que los hacía habitualmente, y entonces comencé en Radio Progreso, no sin haber llorado bastante, porque soy muy apegada a los lugares donde me encuentro, por ejemplo, si me dijeran ahora mismo que tengo que permutar de casa, eso sería muy traumático para mí.
    Refiérase ahora al hecho de ser madre, de tener una familia.
      Ser madre es lo mejor que me ha podido pasar en mi vida, para cualquier mujer es una gran realización, y yo me siento muy realizada. Tengo dos hijos,  y para mí no hay mejores hijos que los que tengo, son muy buenos como profesionales, disciplinados, se quieren mucho, los eduqué de manera que no discutieran, que se llevaran bien, y sea aman, y eso me hace muy feliz. Son muy buenos hijos, muy buenos amigos, a qué más podría aspirar una madre.
   Háblenos de su hija Amor Lilia Pérez, ¿Por qué el nombre de Amor?
      Mi hija se desempeña en La Scala de Milán, como cantante lírica, es Contra Alto y Meso Soprano, y Amor porque es realmente un amor de persona, además, al nacer los niños no escogen los nombres, y como ellos son fruto del amor, se decidió, en el caso de mi hija, combinar la palabra Amor, con mi nombre, y en el caso del varón, la palabra Amor al revés, es decir, Omar.
     Sí, Omar, que es un profesional de nuestra emisora, de Radio Progreso.
      Es escritor y traductor,  quise que los dos pasaran un curso de Locución, por la importancia que le concedo a mi profesión, y ambos se hicieron locutores, y fueron alumnos de Carmen Solar en el programa “Corresponsal rapilisto”, ya muy niños los llevaba a la emisora, y Carmen los enseñó a leer para la radio.
   En una ocasión hizo falta que un locutor asumiera el programa de La Poesía, que a la muerte de Suardíaz, el cual leía los comentarios, y dos locutores leíamos los poemas, pues el programa necesitó una voz, y entonces la directora que es Aída La O, conociendo que Omar acababa de ganar el Premio Nicolás Guillén, que estaba vinculado a la literatura, y además que era locutor, aunque no se desempeñaba como tal, me pidió que me encargara de comprometerlo, y de convencerlo, y desde entonces comparte conmigo el espacio de La Poesía.
   Precisamente la poesía es una faceta en su vida profesional, que sale desde el corazón, al escucharla en ella.
      Todo lo que yo hago es desde adentro del corazón, y guardo muchísimos poemas, en papelitos ya amarillos por el paso del tiempo, y es el valor que le doy también a la poesía.
   Gustos y preferencias de Lilia Rosa.
      Me gustan los espaguetis, la pizza, el color azul,  sobre todo el turquesa, la combinación entre verde y azul, esos tonos, y no es mi color, ya que de acuerdo con mi signo, según los especialistas que se dedican a ello, el que me corresponde es el rojo,  porque soy Aries, como signo zodiacal, pero no es mi color preferido.
   Cantar, que fue lo primero que hice, es otro de mis gustos, y recuerdo que en Santa Clara había una emisora llamada CMHX y el dueño era un señor que se llamaba Salvador Almansa, y había un programa infantil, cuyo locutor era Chucho Fernández, hermano de nuestra Teresita Fernández, y otro locutor, que posteriormente se llamó artísticamente Mario Montes, y fue locutor de Radio Habana Cuba, y mi padre nos llevaba a aquella emisora, a mi hermano y a mí, a cantar en aquel programa infantil, y desde ese momento me empezó a gustar el micrófono y ese ambiente artístico, y posteriormente visitaba varias emisoras de radio allá en mi provincia, y seguí entonces mi vocación hasta el día de hoy.
    Me gusta mucho el bolero, pero también me gusta la guaracha, ya que siempre fui una gran bailarina.
   ¿Qué consejos nos daría a los que nos iniciamos en el mundo de la locución?
      Mucho amor hacia el trabajo que se realiza, mucho respeto por las personas que te rodean, porque todos son importantes para la realización de un programa, y algo que muchos olvidamos, y es no pensar que ya lo sabemos todo, ya que no sabemos nada realmente, cada día aprendemos algo nuevo, algo útil, algo que nos llega de una persona a la cual no le hemos concedido toda la importancia que tiene, creemos que no sabe nada, y nos llega de esa persona, incluso de los jóvenes, porque de ellos se aprende muchísimo, y hay que saber aprender cada día.
   Usted es ejemplo de sencillez y humildad, a pesar de los innumerables premios recibidos, ¿Existe alguna receta donde tomar para seguir su ejemplo?
      Precisamente la grandeza del ser humano está en la sencillez, en la humildad,  y eso lo aprendí de figuras muy importantes que tuve la posibilidad de conocer bien de cerca, que han sido grandes y son personas muy sencillas, y eso es algo que no me va a abandonar nunca, y no creo que haya alguien tan grande que crea sentirse por encima de los demás, y es verdad que muchos se equivocan y te miran por encima de los hombros, y no   te valoran, y siempre he despreciado eso, y lo que hay que ser, estar, trabajar, sentir un respeto por todos los que te rodean, y como te decía, no se sabe nada, aquí mismo he aprendido cosas contigo, aunque tú no lo creas.
    Menciónenos algunas de las personas que usted ha considerado parte de sus amistades.
      Algunos de ellos, de los que no nos acompañan ya, como por ejemplo Aldo Lavandera, Manolo Ortega, Ángel Hernández, Héctor de Soto, personas que me enseñaron con su ejemplo, a trabajar mejor,  a ser mejor cada día, y compañeras muchas, como Gladys Goizueta, pero hay algo que quiero remarcar, no tengo un amigo o amiga en particular, ya que todos son mis amigos, los quiero, los admiro y los respeto, y sobre todo tengo grandes amigos, que son mis oyentes, algunos de los cuales visito a su casa, y no para satisfacción de ellos, sino para mi satisfacción personal, y algunos inclusive solo los conozco por teléfono.
   Yo tengo jabas en mi casa con cientos de cartas, de los oyentes de mi programa Tríos en la noche, y del espacio Serenata mexicana, el cual salió al aire en el verano pasado, y aún se mantiene a petición de miles de oyentes, es otro de los que me ha reportado gran cantidad de amigos.       
   Defínase usted como cubana.
          Tarareando a Omara Portuondo, “Me muero siendo cubana”.