sábado, 2 de noviembre de 2013

Desde los micrófonos, Víctor González Medina



   Entrevista concedida a la radio revista dominical matutina RP 105 de Radio Progreso, La onda de la alegría, en La Habana, Cuba
       Ya se está acomodando en su propia casa. En RP 105 la presencia de un buen amigo y colega, es Víctor González y Medina.

   Buenos días y bienvenido a la revista RP 105 que es también suya, ¿verdad?, gracias por aceptar nuestra invitación.

   ¡Cuánto te agradezco!, déjame decirte que no quiero subrayarlo, pero para mí es un honor estar en RP, porque decías que significa que es mucho Radio Progreso para mí, que son esas letras, y es así. Llevo casi 30 años ya en esta emisora. 
   Llegué con estatura pequeña dentro de aquellos grandes que siguen siéndolo y he logrado quizás, no sé cómo, con un tremendo esfuerzo, crecer un poquitico, pero me ha servido de mucha experiencia estar aquí entre ustedes. Y hoy esta invitación la acepté porque qué no acepto yo de este programa que ha llegado a su mayoría de edad. Y sé por qué lo digo. Talento respalda, entrega respaldan todas las emisiones de RP. 
   Llego muy temprano siempre, estoy acostumbrado a eso, porque de manera tal, ustedes los amigos oyentes conocen que llego aquí diariamente a hacer la revista A primera hora y hoy no es un día más porque la revista RP no podía quedar por debajo de mi entrega. Por supuesto me siento como en casa.

   Como se hace habitual en las entrevistas, comenzar a hablar por tus inicios y acercamiento a la radio.

   Primero te tengo que decir que procedo de aquel curso convocado y librado por el ICRT, del cual fuimos parte con muchísimas voces conocidas como Rosalía  Arnáez, María Victoria Gil, la locutora del espacio De la gran escena, en fin, no quiero caer en omisiones, de ese curso que se libró convocatoria adecuada entre los años 83 y 85. De ahí procedo yo y siempre quise entrar por la emisora máster.

   Después de concluido el curso con satisfactoria evaluación, esperé a que hubiese algún huequito aquí y felizmente se dio y comencé aquí, siendo compañero de labor de muchísimos nombres que hoy no nos acompañan como Ramón Álvarez Viejo, Aldo Labandera, René Batet, con quien aprendí muchísimo, con el maestro Eduardo Rosillo que para suerte nuestra aún lo tenemos ah. Con todos ellos inicié aquí en varios programas. 
   Me recuerdo una cosa y me lo vas a preguntar quizás después, que me convocaba mucho una tremendísima directora Moraima Osa, y ella me decía, Víctor, entrégame la voz esa, y siempre fui renuente porque mi poquita vocación es por la música y por eso fui renuente a narrar e inicié por la programación musical y ahí me quedé con Rosillo, con Álvarez Viejo, con todos esas personalidades. Hoy me desenvuelvo en los mismos. Sabes que tengo los espacios habituales Discoteca popular y Cuba y su música y eso fue en mis inicios que fue en el año 85 que fue que entré aquí. 

   Una pregunta que no debe faltar. ¿Qué es lo más importante para Víctor como locutor?

   Lo más importante es que mi mensaje llegue y que la gente cuando me vea, me digan, Me gustó mucho lo que dijiste, o Me quedé encantado, eso ya me satisface porque me entrego, me entrego mucho en lo que hago, lo mismo en la discoteca que en el servicio informativo de la revista, me entrego y trato de que mi mensaje llegue y eso para mí es sumamente importante y me siento por supuesto un eslabón en esa cadena porque se convierte mi mensaje en ideológico, en cultura, en educación, en todo ese aspecto positivo del cual forma parte la vida y si tú estás en tu casa y oyes a Víctor en un momento determinado y si te llegué, cumplí bien con la encomienda laboral que me asignan y la responsabilidad que tengo.   

   Decir Víctor González y Medina es decir una parte esencial de Radio Progreso, La onda de la alegría. Por ello te pregunto qué es para ti la radio.

   Esa pregunta la he oído mucho en estos últimos tiempos con los bien merecidos premios nacionales de la radio, en diferentes espacios y la radio para mí significa mucho, mucho, mucho. Creo que el día que yo no puedo venir a trabajar por algún motivo mayor a mi voluntad, sufro, porque yo disfruto lo que vengo a hacer y pienso en Radio Progreso como si fuera mi casa, ¿sabes por qué?, porque tengo dos frases que me decían mi padre y mi madre que ya no existen. Me decían, Hijo, yo nunca pensé que un hijo mío iba a ser locutor de Radio Progreso, y eso es un tesoro que llevo muy guardado y me sirve de un sano y legítimo orgullo, querer a Radio Progreso, porque yo quiero a Radio Progreso. 

   Durante estas tres décadas que me habías comentado, nos gustaría que destacaras algunos de los momentos importantes en tu carrera artística.

   Ha habido unos cuántos. He compartido los micrófonos con personalidades tremendísimamente importantes dentro de la radio. Te mencionaba al maestro Eduardo Rosillo, René Batet con quien tuve el privilegio de dar mis primeros pasos en aquello que señalaba al comienzo de narrar novelas. He conversado con muchísimas figuras del mundo de la música dada la posibilidad de mi espacio. 
   He tenido programas que como invitado he tenido toda una tarde por ejemplo a Juan Formell, a Omara, al maestro Chucho Valdés, y he tenido ese honor. Creo que son momentos que se atesoran como la historia muy privada o muy personal para uno, de esos musicazos, de esos cantantes, de esos maestrazos, significa mucho que te lo lleves al recuerdo o te lo llevas como expediente de vida, diría yo, ya eso es un premio.

   Hay programas que marcan una impronta en el quehacer artístico de Víctor González. ¿Cuáles son, a tu criterio?

   La Discoteca creo que marca en mí algo importante. Me identifica bastante, las personas me ven y no voy a decirte lo que me dicen porque no sería modesto de mi parte, pero me marcan con ese espacio y han tenido frases que van más allá de lo lógico y son extremos. Me dicen, Víctor, si usted no es.., y no, la Discoteca viene desde tiempos inmemoriales, desde aquellas voces de Álvarez Viejo y Rosillo, y un poco más atrás, que eran clásicas voces en ese espacio. 
   Yo siempre le digo al maestro, a Rosillo, cuando he tenido a Rosillo invitado a la Discoteca, oiga usted, invitado mío a Rosillo, le he dicho, Eduardo, su huella queda aquí, intacta, enseñándonos. Él dice una frase, Yo nunca me equivoqué cuando dije hace tantos años que tú me ibas a sustituir y no me equivoqué, y dígole, sí, mentiste, ¡Cómo que mentí!..., sí, porque yo nunca te sustituí, yo humildemente vine a continuar lo que tú habías iniciado, tú eres el padre de este espacio, solo que lo he hecho, me he defendido, y dice él, no, no, no, y entonces, bueno, hemos entrado en esa controversia y creo que sí, que este espacio me ha marcado mucho y cuba y su música también me marca, es un programa en el cual lleva ya más de veinte años.

   Un programa dominical.

Sí, que tú también has hecho. Con voces como las de Álvarez Viejo, de Jesús López Gómez, y por ahí, y han sido programas que han identificado y siguen identificando La onda de la alegría y… ¿ahora quiere que te diga una cosa?, el saludo a usted, Ramón Leyva, y yo conozco a un director que se llama Teodoro, con quien he comenzado a tener cierto acercamiento profesional y cada día que pasa, chico, me proporciona más satisfacción el haberlo conocido. Como escribe, como dirige, cómo se entrega también. Así que si ustedes lo conocen, háganle llegar también mi saludo.

   (Risas)  

   Como habías dicho anteriormente tú también eres el locutor del espacio Cuba y su música el cual dirige Emérito Martínez, ¿tienes alguna anécdota que nos puedas contar?

   Te iba a decir que en Cuba y su música tuve la dicha de hacer un programa así como nacen las flores, de lo espontáneo, con Harold Gramatges, una hora con él, y ese programa en aquella ocasión recibió para mí la felicitación de la dirección del mismo y que yo decía, qué honor hacer yo un programa con esta personalidad del mundo de la música y fue pues un Cuba que devino reconocimiento y elogio de todos los entendidos en la materia musical, en la materia de programas musicales.

   ¿Sabes que aquí tenemos una sección dedicada a los refranes?

   No olviden ustedes que yo soy un oyente de RP 105. Yo me levanto con ustedes y no me voy del dial hasta que finalice la Discoteca del ayer. Tengo que destacar eso para que sepan que estoy en un programa que es mi casa también.

   Víctor, existen aspectos en tu vida artística que son necesario destacar. En mi caso he disfrutado de alguno de ellos, el que más me gusta en la Discoteca, cuando he tenido de hacerla, y es la poesía.

   Sí, me priva, y con ello me has tocado las fibras y con la poesía es una manera de…, es como un caudal por el cual yo vierto todas esas cosas que a veces guardo aquí y viajo con ellas, para cuando llega el momento de la poesía, sacarlas a pasear, las visto de gala, a ellas, con lo que humildemente puedo hacer y digo, por ejemplo, hay un poema que se llama Nuestro encuentro,  que tuve yo una vivencia que no es necesario abordar ahora, pero es un poema que tuve yo la dicha de decir en un programa televisivo al cual me invitó Pulido, y era La descarga. Dice así:

   ¡Cómo será nuestro encuentro!, Cómo será cuando por fin un día, venciendo mis temores, me encuentre frente a ti por vez primera.

Te sentiré pequeña o grande, hermosa o fea, o simplemente pura como una rosa blanca.

¿Qué te haré primero? Tus ojos, tu boca, tu pelo, o tal vés un botón zafado de tu blusa.

¿Qué me dirás entonces? Quizás, ¡Mi amor, por fin te veo!, o te quedes callada, sin pronunciar palabras, y tu silencio sea más elocuente y me digas Te quiero, te quiero con solo una mirada.

   No quiero imaginar qué pasaría luego, no, no, quiero imaginar de lo que soy capaz pues sé que si te tengo tan cerca, mi boca delante de un beso pedirá, y tú, tú te vas.

 (Aplausos)

   Víctor, un consejo para aquel que desee empezar en nuestra profesión.

   Ese consejo está dado por grandes de la locución y creo vale la pena reiterarlo. El locutor tiene que estar preparado para salvar situaciones y no solo para salvar situaciones y creo tiene que tener, pues esa capacidad no mediana, sino tratar siempre que no sea mediana, sino capacidad total para que todo lo que usted asuma como locutor en un momento determinado, en un espacio, ante un programa, siempre tenga el dominio de lo que usted posee como cultura, de lo usted posee como elementos del espacio en el cual usted se está desenvolviendo porque el que lo está oyendo para él usted es su guía, a ese oyente que lo escucha y que pone toda la pasión en usted como voz, como comunicador.

   Oiga amigo, usted es un ejemplo de locutor integral, ¿cómo lograr esa versatilidad?

   Lo primero que tiene que tener el locutor, bueno, ya hacía referencia al dominio ya que cuando se es profesional, es llegar a la carrera con una buena voz que le permita entrar con satisfacción, con anuencia de satisfacción  a cada hogar cubano. Una voz que entra por esa puerta agradable, es una visita agradable.

   En cuanto a salvar situaciones, hay un aspecto en el locutor que siempre que hablamos de él, del aspecto al que me voy a referir, la gente dice y cómo se logra eso. Eso nace con el locutor, con la persona que se desenvuelve en esa profesión, la improvisación.

   Eso no se puede estudiar, la improvisación, el arte de yo tener contigo una conversación, con el oyente, de manera tal que estoy desarrollando un tema sin ningún tipo de guión delante y el tema, y lo sigo desarrollando, y por aquí hablo de esto, y paso para este otro, eso se llama improvisación, hay que tener dominio de lo que estás hablando, pero arte en lo que a improvisación se refiere. Elaborar ideas, concatenar ideas, eso es un poco difícil, no se estudia, ¿por qué te digo esto ahora?, y me preguntabas, Víctor, ¿por qué tú haces segunda voz?, ¿cómo tú sabes, si tú no conoces música técnicamente, cómo tú sabes hacer segunda voz? Bueno, saco el canto a relucir ya que al comienzo de mi visita aquí te decía que la música para mí es importantísima, la segunda voz para hacerla, si tú conoces música te la pueden escribir en un pentagrama, pero si tú no conoces música, si tú no sabes leer música técnicamente, tienes que tener otra cosa que se llama oído armónico, y con esa propiedad tú puedes incursionar en una segunda voz, con una primera voz y felizmente recorrer todo el trayecto. Cualquier canción, un dúo, esa segunda voz tiene una serie de modulaciones que se llama oído armónico, es decir, para hacerla hay que tener oído armónico, ¿por qué te digo esto?, porque no se estudia, igual que la improvisación.

   Uno de los grandes improvisadores, Eduardo Rosillo Heredia, Germán Pinelli, por solo citarte esos casos, los hay más, pero sin duda alguna es un poco difícil, pero es un elemento más que se suma a las dotes que debe tener el locutor, cuando trabaja sobre todo en vivo.

   Has dejado tu impronta también en diferentes medios. Recientemente lo vimos en el Teatro Lázaro Peña, en la entrega de los premios de la radio. También en la televisión. Háblanos de este medio.

   En la televisión tuve, por cierto, la dicha y el privilegio trabajar con alguien que ya no está junto a nosotros, con Marianita Morejón, por espacio de ocho meses haciendo una sustitución, que después me quedé, lo que pasa era que ya yo me había empezado aquí en Radio Progreso y no me era posible ambas cosas, haciendo un programa que se llamaba Tele vista que es lo que es hoy Medio día en Tv con Marino Luzardo.

 En aquella ocasión Marianita hacía la cartelera de la programación y yo llevaba a los artistas, orquestas o solistas, y los entrevistaba y creo que la televisión, muy difícil por cierto, muy difícil, aunque no más que la radio, pero en la televisión como tú sabes que tienes delante a la cara de la persona, del lado de allá de la cámara, te pones así como diciendo, ¡qué hago ahora!, y de ahí en lo adelante también hacía, como hacías referencia a espectáculos, he tenido muchísimas oportunidades de hacer espectáculos con cantantes que yo he ido como presentador. 
   Puedo mencionarte a Manolo del Valle, Héctor Téllez, Maurín Iznaga, Maurín García, muchísimas personas que en el mundo del canto han ido y yo he ido en el mundo de la presentación y en el momento poético y eso me ha aportado cierta experiencia con el público al que siempre le debo el miedo. 
   Cuando yo subo a un escenario, yo nunca quise hacer Alegrías de sobremesa,  por eso, quizás por eso y por muchas cosas, creo que hacer Alegrías… es un reto, felicito a las personas que lo hacen. Yo creo que lo hice en una o dos oportunidades, pero te digo, delante de ese público ahí, inspira respeto, y los grandes, que yo no soy de ellos, dicen siempre y se mueren diciendo que cuando están frente al público se ponen nerviosos, y yo me pongo incluso nervioso sin ver al público, cuando voy a comenzar un espacio en vivo.

   Pero por mí han pasado esas experiencias que sin duda alguna ya me dan cierta confiabilidad en el timón, manejando, vamos a llamarle así al micrófono.

   Sueños que les faltan por cumplir a Víctor González y Medina.

Los que faltan por cumplir son que yo siga con salud y que me dé la posibilidad, la salud y la vida de seguir aquí y los estoy cumpliendo y que nunca me falte la emoción de ser cubano y siempre que me enfrente a un público, me sentiré feliz, me sentiré satisfecho porque entonces estaré en ese momento cumpliendo con la obra de la vida, haciendo apelación al pensamiento martiano y cuando uno cumple con la obra de la vida, se siente realizado, se siente un poco más útil, se siente así, feliz, como me siento ahora.

   Te pudiera decir más, como me siento como cuando me convocan a un trabajo que puede ser este, un señor que se llama Teodoro.

(Risas) Habla usted de nuestro director.         

    Amigo, el colectivo del programa se siente muy feliz de haber compartido este tiempo contigo y decirles a ustedes amigos que fui contratado en esta emisora el día seis de enero y el día diez la dirección de la misma me dio la responsabilidad de sustituir a Víctor González y Medina durante sus quince días de vacaciones en el espacio noticioso A primera hora y también estuve haciendo la Discoteca popular.

  Así que a Víctor debo la entrada a espacios estelares de Radio Progreso.

Las gracias por compartir tus experiencias con los amigos de RP 105.

   Las gracias a ti Ramón, también para Teodoro, director de este espacio, con el cual me identifico de manera total. Y por supuesto el saludo para el maestro Juan Esteban Nápoles.
 
   Transcribir las entrevistas que he tenido el placer y el reto de asumir en la radio revista matutina dominical RP 105 (6 a 8 am), es uno de los proyectos que aún tengo pendiente para este blog.
   Muchas son las personalidades de la cultura cubana que han aceptado compartir con los fieles seguidores de una de las emisoras más prestigiosas y legendarias del país, parte de su vida, obra y sus experiencias.

   A un año exacto de compartir el amanecer con uno de los locutores que prestigian al colectivo de La emisora de la familia cubana, el compañero Víctor González y Medina, les traigo sus palabras para perpetuarlas en blanco y negro, y no dejar perderlas por lo efímera que es la palabra en este gigante medio de comunicación masiva, la radio.

   Haber llegado a La Habana a finales del mes de diciembre de 2011 y a menos de un mes de llegar a la capital estar sentado, en vivo, frente a los micrófonos del edificio azul de Infanta 105 en el Vedado capitalino, es de sano orgullo para este pinero que escribe para ustedes, y que a menos de una semana de mi entrada a Radio Progreso, el Consejo Artístico y la Dirección de la emisora me den la responsabilidad de sustituir a una de las voces que los oyentes tienen en su preferencia en la radio nacional, es una realidad que nunca estuvo en mis sueños ni proyectos como profesional de la palabra.

   Quince días que marcaron mi carrera frente a los micrófonos. 
   Difícil tarea y un reto en dos espacios diarios, en vivo.

    Voz informativa de A primera hora (5 a 8 am) y Discoteca popular (3 a 5 pm), es Víctor González y Medina.

   Queda Víctor en mi vida por darme la posibilidad de acompañar a los oyentes en su ausencia, por la puerta abierta en un medio de tanto prestigio y nivel profesional, y aunque debo confesar que no estuve a su altura, la experiencia me ha brindado continuar en su lugar. Así ha sido también en Cuba y su música, un vespertino dominical de gran aceptación entre los seguidores de su voz y estilo.

   En este artículo de Carapachibey, un regalo para los amantes de la radio, para los que prefieren la compañía con este mágico medio de comunicación.