sábado, 11 de enero de 2014

Al sur de La Isla, Punta del Este

   Artículo publicado en el semanario impreso Victoria de la Isla de la Juventud, por el periodista Alexis García Pulido y con fotos de Evelio Medina Rodríguez.
        Una de las maravillas más grandes de La Isla es la playa de Punta del Este. Su ubicación en forma de semicírculo nos da idea de cómo la acción de la naturaleza construye una obra; tal es así que con solo visitar el lugar, no podemos evitar mojarnos los pies en sus transparentes aguas.
   Desde los aborígenes que, según cuenta la historia, vivieron en ese paraje, hasta la visita de las actuales generaciones para disfrutar de la exótica flora y fauna han quedado huellas casi imborrables.
   Una de ellas es la ubicación de casuarinas en la arena las cuales afectan considerablemente la vegetación y el suelo.
   Existen dos versiones acerca de la llegada de esas indeseables plantas, una es la posible siembra por seres humanos y otra el arrastre marino de sus semillas hasta su nacimiento en el referido sitio, pero lo más cierto es que el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), elaboró un proyecto para la protección y cuidado de las especies en el litoral.
   De esa manera comenzaron en jornadas de trabajo voluntario para erradicar el mal, no obstante esperan por la aprobación del proyecto nombrado Restauración paisajística de la playa. No es casual el estudio que realizaron a favor de evitar la erosión eólica que produce la casuarina, pues con su gran aceleración en cualquier tipo de terreno, logra expandir sus acículas, revirtiéndolas en gran cantidad de materia orgánica y coadyuva a exterminar el arenal.
   Ese efecto ha hecho que más de la mitad de la concurrida zona esté infestada por esa filantrópica planta; desde hace dos meses no se realizan trabajos en aras de lograr su eliminación, pero estamos seguros de que la acción rápida y oportuna del hombre alcanzará su propósito.
   Por el momento, se necesita agilizar el proceso para el bien de la naturaleza allí, para que el turismo nacional y extranjero, pueda disfrutar del bien estructurado paisaje.
   “Muchos estudios han sido realizados acerca de la vegetación existente en la zona –explicó Celino Rives Amador, especialista del CITMA-, decretamos más de 1 500 especies marinas y determinamos que el fondo de la playa es duro y muy favorable para la recreación, pues no existen bancos de arena y la duna está constantemente en movimiento, así facilita la pulcritud de la orilla después de que se ejecuten las tareas.”
   Falta la impronta del hombre que seguro beneficiará en gran medida, no solo a la playa de Punta del Este, sino, además, a las otras del sur que poseen los desgarradores arbustos.
Ramón Leyva Morales