jueves, 13 de febrero de 2014

Una experiencia de amor en febrero

  Fotos de Nancy y el autor del blog en el año 1988
    Febrero y su día catorce, el dedicado al amor y la amistad, me regaló una de las relaciones amorosas más intensas que he vivido, de eso ni ella ni yo tendremos la menor duda.
   14 de febrero del año 1988, con 18 años de edad, la conocí. Vestía yo todavía pantalón azul oscuro, camisa blanca y corbata azul, de los estudios preuniversitarios.   
   Aquella relación fue traumática para mi familia ya que llevaba de novio con Yaima Reyes Piñero, de 14 años de edad, una bella chica pinareña, una hermosa relación de adolescencia. La visitaba en su casa allá en la ciudad de Pinar del Río, o ella iba a mi casa en la Isla. Recuerdo cuando toda su familia fue a conocerme en los comienzos del romance. Sus padres, su hermanita, su tía…, por cierto, nunca más he sabido de ella ni de su maravillosa familia.
   Pero apareció un 14 de febrero alguien que me daría más que caricias, una chica mayor que yo, con la experiencia para enseñarme de la vida. Ya tenía una niña de tres añitos.
   Me río todavía de ella porque le confesaba que había sido la primera mujer en la cama, y me decía: ¡Con la carretera que tienes y lo que me haces y cómo lo haces, es imposible!, y terminamos así, sin creerme que fue la primera mujer en mi vida. ¿Y realmente habrá sido cierta mi confesión?, bueno, eso lo dejo al criterio de quien me lee y me conoce.
   Nancy Tenembaum Costa, es su nombre y apellidos, bello cuerpo, bello rostro, bella mujer, muy femenina y capaz de hacer sentir los placeres inimaginables en cualquier chico como yo con esa edad.
   La de ella no la diré, la edad de las mujeres no se dice, y pido disculpas a ella y a quien la acompañe ahora, por este escrito público, pero debemos ser maduros y pensar que la vida está llena de anécdotas, de historias, de gente que van y vienen. Sé que ella no vive en Cuba y que su hija tampoco. Hace unos años iba por la calle allá en Gerona y me dice una amiga que iba conmigo: Mira, esa es la hija de Nancy. Uf, una bella muchacha, casi con la misma edad de Nancy cuando fue mi novia, y me atreví a llamarla y decirle: Soy Ramón, estuve con tu mamá hace muchos años atrás, eras una niña de solo tres añitos y no puedes acordarte, pero mucho me querías y te quería yo también, además te cargaba entre mis brazos.
    Ella me escuchó y me atendía con asombro. Solo esbozó una sonrisa y di la vuelta, para nunca más volverla a ver.  
   Recordar es volver a vivir, así dice el refrán, y es agradable compartir las vivencias, esas que todos tenemos y que pudieron ser públicas en un tiempo y un secreto aún no revelado hasta ahora.
   Esa misma noche en que nos conocimos nos entregamos en cuerpo y alma, fue una madrugada interminable, en la casa de mi prima Yuli, al lado de la mía, allá en el reparto Sierra Caballos de Nueva Gerona en la Isla.
   No hubo un día o noche durante toda la relación en que dejamos de estar sexualmente, no nos importaba los días de menstruación, tal vez eran esos los que más se disfrutaban. Llegaba yo a la escuela todavía con aquello sucio, sin lavarme, y la deseaba a toda hora del día y la noche. Así era, una relación tan intensa, con tanta química y tanto sexo interminable, que no se repitió nunca más con otra chica en mi vida.
   En las noches, luego de compartir nuestros fluidos, olores y besos, nos íbamos al patio de mi casa y allí nos bañábamos, a la luz de la luna, desnudos. Supe después por los chicos del barrio que esperaban cada noche para contemplar el cuerpo de mi novia.
   ¡Qué locuras!, ahora recuerdo que la casa de entonces tenía solo dos cuartos y compartía el mío con mi hermanito, y él tenía que escuchar y hasta ver a aquellos desenfrenados locos en pleno sexo.
    Con Nancy me iba para la presa del barrio, la presa Capote, ¿la recuerdan los pineros de Sierra Caballos?, todavía está ahí ese estanque de agua que me trae gratos recuerdos de infancia y donde aprendí a nadar.
   Al caer la tarde o en las noches, allí acudíamos para como locos enamorados entregarnos en los brazos del agua y el monte, con la Madre Naturaleza a nuestros pies, como Dios nos trajo al mundo.
   Nunca pedí a mis padres permiso para llevar a alguien a la casa, ellos son personas maravillosas y saben de mi independencia por ese lado, nunca conté con ellos para mis relaciones, fui un chico muy serio y responsable en los estudios, nunca di dolores de cabeza y eso era suficiente para que no me prohibieran nada.
   Eso sí, Nancy acudía a mi casa sin la niña, la cual cuidaba su abuela materna, María Costa, una señora tan amable y cariñosa que a pesar de todo, me dio mucho amor.
   Digo a pesar de todo ya que, en primera, ella era Oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (F.A.R.), en segunda yo era un simple estudiante que no podía hacerme responsable económicamente de su hija y su nieta, y en tercera, ni mi familia estaba de acuerdo con esa relación, y tampoco la de ella. El padre era un importante directivo en la Isla.
   Lamento mucho no encontrar un bello poema que me dedicara su mamá María, la cual se llama como mi santa madre, quien se inspiró en una ocasión en que me aparecí allá en su casa en el reparto Camilo Cienfuegos de Santa Fe, con un hermoso Príncipe Negro, esa bella rosa para momentos especiales, y al regalársela le dije: Cuidado no se vaya a pinchar que tiene espinas.
   Esa noche será inolvidable en mi vida, ella me dijo: Sabes que aunque no eres el hombre para mi hija ya que eres solo un chico, eres muy bueno y serías, de ser mayor y trabajar, el que quisiera para ella.
   Al siguiente día me regaló aquel poema que debe estar entre mis pertenencias allá en las gavetas de mi cuarto en Gerona, dentro de uno de mis tantos libros, y que inspiró mi detalle y aquella rosa.
   La niña de Nancy me quería con la vida, siempre que iba a verla me recibía con un abrazo y un beso, se me tiraba a los brazos, corriendo, y le llevaba siempre algún caramelo o regalito sencillo.
   El deseo de Nancy era tener un niño conmigo, anhelaba que le diera un hijo con los ojos del color de los míos, ese era uno de sus sueños. Al nunca usar condón o preservativos, ella salió en estado en más de una ocasión, pero era habitual hacerse un legrado, y a ese dañino método acudía. Recuerdo que tenía un tío que era uno de los mejores ginecólogos de la Isla.
   Los hermanos se llevaban muy bien conmigo y no concebían el cambio que su hermanita había experimentado junto a mí. Me decían: ¿Qué tú le hiciste a Nancy para que decidiera estabilizarse contigo?, Amada, la hermana, nunca me trató y en mis andares como reportero y escritor de Radio Caribe la entrevisté para mi programa Temas para una agenda verde, ya que ella ocupaba un importante cargo en la Delegación territorial del CITMA. Nunca le confesé que yo era aquel chico, estudiante, que aspiró a eternizar una relación junto a su hermana.
   Mis tíos y primas estaban orgullos de aquella relación de adolescencia, ya no era la relación con Yaima, de besitos y caricias, aquellas relaciones donde había que pedir la mano de la hija y esperar el sexo para después  del matrimonio ya que de no llegar virgen al mismo sería un escándalo para la familia.
    Ya Ramoncito había dado un salto mayor, ya era un hombrecito y como tal debía comportarse ante los amigos del barrio.
   Nunca olvidaré cuando mi prima Lucy le dijo a mi madre que Nancy estaba en estado y había decidido dejarse la barriga.
   ¡Qué escándalo!, ni mi padre estuvo de acuerdo, y claro, tuve que hablar seriamente con mi chica, decirle que la realidad era que yo era todavía un estudiante, que me faltaba pasar el Servicio Militar Activo y me faltaba mucho para poder trabajar y hacerme responsable de un hijo.
    Esa decisión fue el motivo para dar por terminada aquella relación, que fue más bien una larga aventura de adolescencia, una inolvidable experiencia, un amor que pensé que nunca terminaría, y sí, ambos creímos amarnos a matar, queríamos ser el uno para el otro en cuerpo y alma, y la vida nos demuestra que toda relación de pareja es efímera, que solo son para toda la vida los buenos amigos y que hay solo una mujer imprescindible e insustituible en nuestra existencia: La Madre.
      Aquí les transcribo textualmente una de las cartas que me hiciera Nancy durante nuestra bella relación, y también las fotocopias de la misma.
Para Ramoncito de Nancy 
24.3.88
Estimado amor
Te hago esta nota para que aunque sea estés contento cuando llegues y no me veas aquí. No sé si podré llamarte hoy pero es para decirte que si puedes que vayas tú hoy allá, si puedes, si no puedes  y tienes prueba mañana estudia mi amor, así no le darás que hacer a tus padres, no vayan a pensar que te estoy llevando por un mal camino, tú sabes que cuando uno se enamora le tiene odio a las propias libretas, pero yo te quiero y por eso te ayudaré en lo que quieras. Conmigo verás que siempre irás por el camino correcto, no por el malo, tal vez si cuando llegue a la casa el teléfono todavía esté roto, te llame de la bodega, no resisto tanto rato sin poder hablar contigo, demás está decirte que te amo y te quiero, ojalá sea para siempre pues tú sabes que aunque uno no quiera las cosas, la maldad se apodera de nosotros, pero yo haré lo posible porque sea la eternidad la que se apodere, no sé qué pasará mañana pero hasta ahora nos hemos llevado bien y espero que tú tampoco cambies.
   Bueno amor, te mando besos infinitos que nunca se acaben para ti y que nunca botes este papel pues el que lo lea sabrá que hay una mujer que te ama y te quiere con todo el amor que tú mereces. Nancy.
Espero hayas pasado muy buenos días y te deseo muy buenas noches, si vas allá te espero a las 9.00 pm en el parque. Te amo.
    ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas tu pupila verde en mi pupila. ¿Qué es poesía?, ¿y tú me lo preguntas?, ¡Poesía eres tú!
Para ti, de Becquer.
Nancy y Ramón. 14.2.88
PD: Si ser feliz es ser amado, tú lo eres porque yo I love Te amo
Chao, Te necesito.