sábado, 5 de julio de 2014

En la Isla, Contigo pan y cebolla (3)


 Corría el mes de marzo de 2014 y después de casi siete meses sin visitar la Isla de la Juventud, las vacaciones en mi terruño pinero me deparaban un suceso que  a mi criterio se convertiría en el más importante de la cultura de la Isla.
   El 27 sería el gran estreno de la obra Contigo pan y cebolla por los muchachos de Pinos Nuevos y ese día la entrada solo era por invitaciones.
   Nadie sabía de mi visita y caminando por el bulevar de Gerona me encontré casualmente con su director, el multifacético Miguel Olaechea, a quien le manifesté mi deseo de asistir al importante estreno.
   Me confesó que estaba seguro que iban a quedar personas afuera sin poder entrar, como sucedió, pero me dijo: “Ve hoy para allá, que algo se puede hacer”.
   El control a la entrada del pequeño local donde los pineros iban a poder apreciar el arte hecho por sus coterráneos, no daba la más mínima posibilidad a un “colado” sin la invitación oficial.
    A pocos minutos de comenzar, escucho una voz femenina que me invita a pasar al local y me dice que ocupe la primera fila y escoja entre tres asientos dispuestos para las autoridades de la Isla.
   A través de este artículo deseo agradecer públicamente a  Olaechea por haberme permitido estar entre los primeros en valorar la calidad escénica del arte en la Isla de la Juventud y su legendario grupo teatral.
   Se preguntarán por qué esperé tanto para hacerlo y para dedicarle un espacio en Carapachibey.
   Por respeto a mis amigos periodistas, ya que son ellos los que debían dar a conocer los detalles de tan transcendental suceso, y a más de tres meses sería lógico retomar el hecho para recordar a todos ese mágico momento que estoy convencido marcó un antes y un después de la profesionalidad escénica de los integrantes de Pinos Nuevos.