jueves, 10 de julio de 2014

Finca Museo El Abra, Monumento Nacional (3)


   Al Arribo de José Martí a Isla de Pinos y después de los trámites acostumbrados en la Casa de Gobierno, Don José María Sardá lo trasladó a la finca El Abra, bajo su protección, ocupando una habitación en el segundo  cuerpo de la casa, quedando bajo los cuidados de su esposa Doña Trinidad  Valdés.

   Allí Doña Trina lo trató como otro hijo.

   El joven Martí pronto atrajo a los menores de la casa con quienes entablaba charlas cotidianamente.

   Cada semana realizaba visitas a la Ciudad de Nueva Gerona para llevar la correspondencia que enviaba a su madre.

   Las condiciones para crear estaban allí.

Necesitaba meditar, proyectar, escribir sin demora qué era el presidio político en Cuba.

   Aquí pudo esbozar esta obra sin tener tiempo para más. Poco a poco va recuperando su quebrantada  salud.

   Mientras tanto, Doña Leonor y Sardá continuaban haciendo gestiones para sacarlo de Cuba y que pudiera  continuar sus estudios.

   El 12 de diciembre de 1870 se le concede permiso para que fuera a la Capital con el fin de que marchara posteriormente para España.

   El 18 de diciembre salió de Nueva Gerona hacia La Habana, siendo recluido en La Cabaña hasta el 15 de enero de 1871, en que partió  en el vapor Guipúzcoa con destino a la Península.

   Isla de Pinos fue de los pocos lugares donde por más tiempo permaneció José Martí en su patria, después de La Habana.

Tomado de la síntesis histórica del territorio pinero