domingo, 7 de abril de 2013

En Cuba, la Isla sin nombre



   Existe una pequeña isla en el mismo corazón del Mar Caribe, en el archipiélago de los Canarreos.  
   Es un sitio de la geografía cubana que a mi criterio, aún carece de nombre propio, aunque sí lo tuvo, y nos aferramos a cambiarlo.  
       Un isla 48 veces más pequeña que Cuba y que supera en extensión territorial a todas las Antillas Menores, excepto a Trinidad.
    La han nombrado San Juan Evangelista, Santiago, Santa María, Ahao, San Paulo, Isla de Pinos, Guanaja, Reina Amalia, Siguanea, Camaraco, Isla de los piratas, Isla del Tesoro, Siberia de Cuba, Isla de las Cotorras…
    En el año 1978, Cuba fue sede del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, y la pequeña isla del Caribe fue Sub-sede.
    En esa fecha estudiaban en La Isla cientos de jóvenes de varias provincias del país y miles extranjeros.
    El día dos de agosto de ese año, frente a la escalinata del Presidio Modelo y con la presencia del Líder de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro Ruz, el entonces Vicepresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Raúl Roa García, proclamó el nuevo nombre del territorio, y desde entonces se conoce como Isla de la Juventud.
    Aún recuerdo ese multitudinario acto donde acudí con solo 7 años de edad.
    Pero… ¿A raíz del cambio, una vez más del nombre de La Isla, sus habitantes cambiaríamos también el gentilicio de pineros?
   Pineros, porque somos de la entonces Isla de Pinos, un nombre que aún muchos cubanos de provincia lo dicen al referirse a este pedazo de tierra cubana.
    Recuerdo en mis comienzos como locutor allá en la Radio Caribe, que de vez en cuando al presentar algún espacio, me refería a los oyentes como isleños.
   Hubo siempre quien me criticó, me censuró el saludo con ese gentilicio, pero por lógica, al cambiar el nombre del terruño, también debieron pensar en cómo se les llamaría a sus habitantes.
    La Isla, así de sencillo, debiera ser el nombre de ella, como mismo se llama el equipo de béisbol que la representa.
    La Isla, y si alguien quiere bautizarla una vez más, pues que no sea oficialmente, que se mantenga su condición de ínsula sin apellidos.
    Eso sí, aunque muchos periodistas y comunicadores quieran quitarle su mérito de ser la única isla en la zona cubana, al llamar Isla a Cuba, seguiremos siendo un sitio sin igual, sin nombre propio, sin gentilicio oficial, ya que el que tenemos los que nacimos en ella, no se corresponde con el título que hoy ostenta.
    Imposible que Cuba sea una isla, ya que es un archipiélago, conformado por cayos y por nuestra Isla.
    ¿Pineros?, no, mejor isleños.
¿Isla de la Juventud?, no, mejor solo La Isla.
   La isla sin nombre.







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